Aprende a arreglar tu cisterna y a cómo prevenir futuros problemas

Seguro que te ha pasado alguna vez: entras al baño y escuchas ese ruido constante de agua corriendo en la cisterna del inodoro. Al principio puede que no le prestes mucha atención, pensando que parará en unos minutos. Pero pasa el tiempo y el sonido sigue ahí, incesante, como un recordatorio de que algo no va bien. Además de ser molesto, este problema puede aumentar considerablemente tu factura del agua, ya que un goteo continuo puede desperdiciar hasta 200 litros al día. En Deservicio queremos ayudarte a entender por qué ocurre esto y cómo puedes solucionarlo de manera sencilla, sin necesidad de llamar a un fontanero.
Cuando una cisterna no deja de correr, las causas suelen ser bastante comunes y, en la mayoría de los casos, fáciles de solucionar. La razón principal es que el mecanismo interno no está funcionando correctamente, lo que impide que el agua se detenga una vez que el tanque está lleno. En términos generales, este problema se debe a uno de estos tres factores: flotador desajustado o roto, válvula de llenado defectuosa o junta de descarga deteriorada.
El flotador es una pieza fundamental en la cisterna, ya que es el encargado de regular el nivel de agua. Funciona como un sensor que sube y baja dependiendo de la cantidad de agua en el tanque. Cuando el flotador alcanza el nivel adecuado, debería cerrar la válvula de llenado, deteniendo el flujo de agua. Sin embargo, si está desajustado, demasiado alto o roto, no cumplirá con esta función, lo que provocará que el agua siga entrando sin parar. Es un problema muy común, especialmente en cisternas antiguas o si se ha manipulado el mecanismo recientemente.
Otra causa habitual es un fallo en la válvula de llenado. Esta pieza es la que permite que el agua fluya hacia la cisterna después de cada descarga. Si está sucia, obstruida o desgastada, no cerrará correctamente, lo que mantendrá un flujo constante de agua. En muchos casos, la acumulación de cal o sedimentos puede afectar su funcionamiento. Si vives en una zona con agua dura, es probable que este sea el origen del problema.
La junta del mecanismo de descarga también puede estar involucrada. Esta junta de goma sella el paso del agua hacia el inodoro cuando la cisterna se está llenando. Si está desgastada, deformada o sucia, puede permitir pequeñas fugas que impiden que el tanque se llene por completo, lo que provoca que el sistema intente compensar esta pérdida añadiendo más agua continuamente. Este es uno de los problemas más difíciles de identificar, ya que el agua puede estar escapando de forma silenciosa.
Aunque a primera vista pueda parecer complicado, la buena noticia es que puedes solucionar este problema tú mismo con herramientas básicas y sin necesidad de ser un experto en fontanería. Lo primero que debes hacer es cortar el suministro de agua de la cisterna. Normalmente, encontrarás una llave de paso al lado del inodoro. Esto evitará que el agua siga corriendo mientras trabajas en el problema.
Una vez hecho esto, abre con cuidado la tapa de la cisterna. A veces, puede estar ajustada con tornillos, así que asegúrate de no forzarla para evitar romperla. Dentro encontrarás el flotador, la válvula de llenado y el mecanismo de descarga. Observa si el flotador sube y baja libremente. Si parece estar atascado o no alcanza el nivel adecuado, ajusta su posición. En algunos modelos, solo tendrás que doblar ligeramente el brazo del flotador hacia abajo para que corte el agua antes. Si el flotador está roto o muy desgastado, puedes reemplazarlo fácilmente. En tiendas de bricolaje encontrarás recambios universales a precios muy asequibles.
Si el flotador está en buen estado pero el problema persiste, revisa la válvula de llenado. A veces, simplemente limpiándola puedes solucionar el problema. Desmonta la válvula y enjuágala con agua caliente para eliminar cualquier residuo de cal o suciedad. Si después de limpiarla sigue sin funcionar correctamente, probablemente necesites reemplazarla. No te preocupes, cambiarla no es complicado. Solo necesitas una llave inglesa para aflojar las tuercas y colocar la nueva válvula siguiendo las instrucciones del fabricante.
Por último, verifica el estado de la junta de descarga. Para hacerlo, levanta el mecanismo de descarga y examina la junta de goma que sella el paso del agua al inodoro. Si notas que está desgastada, deformada o sucia, límpiala con agua caliente y un paño suave. Si está muy deteriorada, reemplázala por una nueva. Es una pieza económica y fácil de instalar, ya que solo necesitas encajarla en su sitio.
Para evitar que este problema vuelva a ocurrir, te recomendamos revisar el mecanismo de la cisterna cada cierto tiempo. Limpia las piezas móviles para evitar acumulaciones de cal o sedimentos. Además, ajusta el flotador si notas que el nivel de agua es demasiado alto, ya que esto puede causar fugas a través del rebosadero. Si vives en una zona con agua muy dura, considera instalar un descalcificador para prolongar la vida útil de las piezas internas.
En definitiva, una cisterna que no para de correr puede parecer un problema molesto y complicado, pero en la mayoría de los casos, la solución está en tus manos. Con un poco de paciencia y siguiendo estos pasos, puedes ahorrarte un buen dinero en la factura del agua y en la llamada a un fontanero.
Si después de intentar estas soluciones sigues teniendo problemas, o si no te sientes seguro manipulando el mecanismo de la cisterna, no dudes en contactar con un profesional. En Deservicio, estamos para ayudarte con tus problemas domésticos de manera rápida y eficiente.