Diferencias entre las dos opciones más comunes

Cuando se trata de elegir el suelo adecuado para tu hogar, es probable que hayas encontrado dos opciones muy populares: la tarima flotante y el suelo laminado. Aunque ambos suelos pueden parecer similares a primera vista, existen diferencias clave que afectan su durabilidad, estética, coste y aplicaciones. En este blog, te explicamos qué son, sus diferencias y cuál podría ser la mejor opción para ti según tus necesidades.
La tarima flotante es un tipo de suelo que se instala sin necesidad de ser clavado o pegado al suelo, lo que significa que las piezas se encajan unas con otras y "flotan" sobre una base de aislamiento (como una capa de espuma). Generalmente, las tarimas flotantes están hechas de madera natural o de materiales compuestos que imitan la madera, como el MDF (tablero de fibra de densidad media) recubierto de una capa decorativa.
Características clave de la tarima flotante:
Materiales: madera natural (roble, haya, nogal) o materiales derivados de la madera (MDF).
Instalación: rápida y sencilla, sin necesidad de adhesivos ni clavos.
Durabilidad: al estar fabricada con materiales de calidad, la tarima flotante es bastante duradera y resistente.
Aislamiento: buena capacidad de aislamiento térmico y acústico, especialmente si se combina con una base de espuma o corcho.
Mantenimiento: requiere cuidados periódicos, como el barnizado o el aceitado de la madera.
El suelo laminado también es un tipo de suelo flotante, pero la principal diferencia con la tarima flotante es que está compuesto por varias capas de materiales sintéticos. La capa superior está recubierta con una película decorativa que imita la madera o el acabado deseado, mientras que las capas inferiores están hechas de materiales como el MDF o HDF (tablero de fibra de alta densidad).
Características clave del suelo laminado:
Materiales: capas de materiales sintéticos (MDF o HDF) y una capa de desgaste de resina.
Instalación: similar a la tarima flotante, sin necesidad de pegamento o clavos. Las piezas se ensamblan fácilmente con un sistema de clic.
Durabilidad: bastante resistente a los impactos, rayaduras y manchas, aunque puede no ser tan duradero como la madera natural.
Aislamiento: ofrece un buen aislamiento acústico y térmico, dependiendo de la base utilizada.
Mantenimiento: más fácil de mantener que la tarima flotante, ya que no requiere barnizado ni aceitado. Solo necesita limpieza regular.
No hay una respuesta única a esta pregunta, ya que la mejor opción dependerá de tus necesidades específicas. Aquí te damos una guía para ayudarte a elegir:
Si buscas un material natural y duradero: la tarima flotante de madera natural será una opción ideal, ya que ofrece una estética cálida y elegante. Sin embargo, debes estar preparado para realizar un mantenimiento regular, como barnizar o aceitar la madera.
Si buscas una opción económica y fácil de mantener: el suelo laminado es la opción más asequible. Es más fácil de mantener, ya que solo necesita limpieza regular, y es muy resistente a las rayaduras y manchas. Aunque no tiene la misma autenticidad de la madera natural, ofrece una amplia variedad de acabados que imitan perfectamente la madera o incluso otros materiales como piedra o cerámica.
Si vives en una zona con alta humedad (como cocina o baño): aunque ambos tipos de suelos pueden instalarse en áreas húmedas, el suelo laminado con un acabado adecuado es generalmente más resistente a la humedad que la tarima flotante de madera, que podría verse afectada con el paso del tiempo.
Si valoras el aislamiento acústico y térmico: ambos suelos ofrecen buenas propiedades de aislamiento, pero la tarima flotante de madera natural suele ser más eficiente en términos de aislamiento térmico y acústico debido a las características inherentes de la madera.
Ambos, tarima flotante y suelo laminado, tienen ventajas y desventajas según el tipo de ambiente en el que se instalen y las prioridades del usuario. Si tu objetivo es un suelo elegante, natural y duradero, la tarima flotante de madera es la opción adecuada, aunque con un coste más alto y más mantenimiento. Por otro lado, si prefieres una opción más asequible, resistente a las rayaduras y fácil de mantener, el suelo laminado será una excelente elección.
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