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Tengo el fregadero atascado


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Tengo el fregadero atascado

¿A qué se debe?¿Tiene solucion rápida?

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Tengo el fregadero atascado

¡Atasco en el fregadero o lavabo! Causas y soluciones rápidas

Pocas cosas son tan molestas en el día a día como un fregadero o lavabo atascado. Seguro que lo has vivido alguna vez: abres el grifo y el agua empieza a acumularse sin llegar a desaguar. Al principio, intentas ignorarlo, esperando que el agua termine bajando, pero solo empeora. La acumulación de agua sucia, los malos olores y la imposibilidad de usar el fregadero o el lavabo pueden hacer que una tarea cotidiana se convierta en un auténtico quebradero de cabeza. En Deservicio, sabemos lo frustrante que puede ser, por eso hoy te contamos por qué ocurren estos atascos y cómo solucionarlos de forma rápida y sencilla, sin necesidad de llamar a un fontanero.

¿Por qué se atasca?

El problema de los atascos en fregaderos y lavabos es más común de lo que parece. La causa principal suele ser una acumulación de residuos en las tuberías. En el caso de los fregaderos de cocina, la obstrucción suele estar provocada por restos de comida, aceites y grasas que se solidifican al enfriarse. Aunque pueda parecer inofensivo tirar un poco de aceite o restos de comida por el fregadero, con el tiempo se van acumulando en las paredes de las tuberías, formando un tapón que impide el paso del agua. Además, la combinación de grasas con restos de jabón o detergente puede formar una especie de masa pegajosa muy difícil de eliminar.

En los lavabos del baño, la acumulación de cabello, restos de pasta de dientes y jabón es la causa más común de los atascos. Al caer por el desagüe, los cabellos se entrelazan y se mezclan con restos de jabón, formando un nudo que bloquea el paso del agua. Esto es especialmente problemático en hogares donde hay personas con el cabello largo o cuando se utiliza mucho el lavabo para afeitarse. A medida que el agua sigue arrastrando residuos, el atasco se vuelve más compacto y difícil de eliminar.

¿Cómo le pongo solución?

Aunque a primera vista pueda parecer un problema complicado, la buena noticia es que puedes solucionar este atasco tú mismo con unos sencillos pasos y herramientas básicas que probablemente ya tengas en casa. Lo primero que debes intentar es utilizar agua caliente. Llena una olla grande con agua y llévala a ebullición. Una vez caliente, vierte lentamente por el desagüe. El calor ayudará a derretir las grasas acumuladas y a deshacer los restos de jabón, permitiendo que el agua fluya libremente de nuevo. Esta solución es especialmente efectiva en atascos leves o cuando el agua drena lentamente.

Si el agua caliente no soluciona el problema, el siguiente paso es probar con una mezcla de bicarbonato de sodio y vinagre. Estos dos ingredientes, además de ser económicos y ecológicos, generan una reacción efervescente que ayuda a descomponer los residuos. Para hacerlo, vierte media taza de bicarbonato de sodio directamente en el desagüe, seguido de media taza de vinagre blanco. Rápidamente, verás cómo se forma espuma. Deja que la mezcla actúe durante unos 15-20 minutos y, después, enjuaga con agua caliente. Este método es muy efectivo para desatascar tuberías parcialmente obstruidas y también ayuda a eliminar los malos olores.

Si el atasco persiste, puede que necesites utilizar un desatascador de ventosa. Estos desatascadores funcionan creando una presión de aire que empuja el tapón a través de la tubería. Para usarlo, llena el fregadero o lavabo con suficiente agua para cubrir la base de la ventosa. Coloca el desatascador sobre el desagüe, asegurándote de que haya un buen sellado, y bombea enérgicamente hacia arriba y hacia abajo. La presión creada debería aflojar el tapón, permitiendo que el agua drene con normalidad.

En casos más severos, puede ser necesario desmontar el sifón. El sifón es la tubería en forma de “U” que se encuentra debajo del fregadero o lavabo. Su diseño permite que el agua se acumule para evitar que los malos olores suban por el desagüe, pero también es un lugar donde se acumulan residuos. Coloca un cubo debajo del sifón para recoger el agua que pueda salir al desmontarlo. Desenrosca las tuercas con cuidado y limpia el interior del sifón con un cepillo o un alambre desatascador. Una vez limpio, vuelve a montar el sifón y asegúrate de apretar bien las conexiones para evitar fugas.

Esquiva futuros atascos

Para evitar futuros atascos, es recomendable tomar algunas precauciones sencillas. En el caso del fregadero de la cocina, evita tirar restos de comida, aceites o grasas. Utiliza un colador o rejilla en el desagüe para atrapar los restos sólidos. Además, una vez al mes, vierte agua caliente con sal para mantener las tuberías limpias y evitar la acumulación de residuos. En los lavabos del baño, instala un filtro para atrapar el cabello y límpialo regularmente. Estos filtros son económicos y muy efectivos para prevenir atascos.

Un atasco en el fregadero o lavabo puede parecer un problema molesto, pero siguiendo estos pasos podrás solucionarlo tú mismo, ahorrándote la llamada a un fontanero. Sin embargo, si después de intentar estos métodos el agua sigue sin drenar, podría tratarse de un problema más grave en las tuberías, como una obstrucción profunda o daños en la instalación. En ese caso, es mejor contactar con un profesional para evitar daños mayores.

En Deservicio, queremos ayudarte a mantener tu hogar en perfecto estado. Si necesitas más consejos o soluciones a problemas domésticos, ¡no dudes en visitar nuestro blog! Y si el atasco se resiste, contáctanos y te pondremos en contacto con el primer profesional disponible para solucionarlo de manera rápida y eficiente.

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