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Mi puerta roza con el suelo


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Mi puerta roza con el suelo

Aquí tienes algunas causas y soluciones para las puertas de tu casa

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Mi puerta roza con el suelo

¡Puertas que rozan o no cierran bien! Causas y soluciones rápidas

Seguro que te ha pasado alguna vez: intentas cerrar una puerta y notas una resistencia incómoda. Empujas un poco más y escuchas ese ruido desagradable de la puerta rozando el suelo. O quizás, al intentar cerrar una puerta, te das cuenta de que no encaja bien en el marco y queda entreabierta, lo que no solo afecta la privacidad, sino que también puede generar corrientes de aire. Estos problemas son más comunes de lo que piensas y, aunque pueden parecer un detalle menor, llegan a ser bastante molestos en el día a día. En Deservicio, sabemos lo frustrante que puede resultar, por eso hoy te contamos por qué ocurre esto y cómo solucionarlo de forma rápida y sencilla, sin necesidad de llamar a un carpintero.

¿Por qué no cierra bien?

El problema de las puertas que rozan o no cierran bien tiene varias causas posibles. Una de las más comunes es el desajuste en las bisagras. Con el tiempo y el uso constante, las bisagras pueden aflojarse, provocando que la puerta se incline ligeramente hacia un lado y roce con el suelo o el marco. También puede suceder que la madera de la puerta o del marco se haya dilatado o contraído debido a cambios de temperatura y humedad. Esto es especialmente frecuente en zonas con climas húmedos o cuando se ha realizado alguna reforma que afecta la ventilación de la habitación.

Otra causa común es el desgaste del suelo o la instalación de una nueva alfombra o tarima que eleva el nivel del piso, haciendo que la puerta quede demasiado baja y roce al abrir o cerrar. Además, si recientemente has pintado o barnizado la puerta, el exceso de pintura o barniz en los bordes puede hacer que no encaje correctamente en el marco. Sea cual sea la causa, el resultado es siempre el mismo: una puerta que ofrece resistencia al moverse, que hace ruido al rozar o que simplemente no cierra como debería.

¿Cómo evito que roce?

Afortunadamente, solucionar este problema es más sencillo de lo que parece y no necesitas herramientas complicadas ni experiencia previa en bricolaje. La primera solución que puedes probar es ajustar las bisagras. Para ello, simplemente necesitarás un destornillador. Abre la puerta y verifica si hay algún tornillo suelto en las bisagras. Si es así, apriétalos firmemente. Esto suele solucionar el problema cuando la puerta ha comenzado a rozar debido a un ligero desajuste. Si al apretar los tornillos notas que están desgastados o que el orificio en la madera se ha agrandado, puedes sustituirlos por tornillos más largos o colocar palillos de madera con cola en el agujero antes de atornillar, para que queden bien sujetos.

Si el problema persiste o la puerta sigue rozando, es posible que necesites desmontar la puerta y lijar ligeramente la parte inferior. Para hacerlo, primero retira los pasadores de las bisagras utilizando un destornillador y un martillo pequeño. Coloca la puerta en posición horizontal sobre una superficie estable y utiliza una lija de grano medio o una cepilladora manual para rebajar la parte que está rozando. Es recomendable lijar en pequeñas cantidades e ir probando el ajuste, ya que si quitas demasiado material, podrías dejar un espacio antiestético en la parte inferior. Una vez hayas lijado lo necesario, vuelve a montar la puerta y verifica que abra y cierre sin problemas.

En caso de que la puerta no cierre bien porque roza en el lateral o en la parte superior del marco, puede que el problema se deba a una mala alineación. En este caso, puedes colocar una arandela en una de las bisagras para ajustar la inclinación. Para hacerlo, desmonta el pasador de la bisagra, coloca una arandela delgada alrededor del pasador y vuelve a montarlo. Esto levantará ligeramente la puerta, evitando el roce. Este truco es muy efectivo cuando el problema es leve y se debe a un pequeño desnivel en el marco o en la instalación de la puerta.

Si el problema es que la puerta no cierra bien porque el pestillo no encaja en el agujero del marco, puede que necesites ajustar la cerradura. A veces, con el paso del tiempo o debido a movimientos en la estructura de la casa, el agujero donde encaja el pestillo se desplaza ligeramente. Para solucionarlo, puedes ampliar el agujero con una lima o reubicar la placa metálica en el marco ajustando sus tornillos. Esto permitirá que el pestillo encaje correctamente, solucionando el problema de cierre.

Cierra la puerta a los problemas

Para evitar que las puertas vuelvan a rozar o a desajustarse, es recomendable realizar un mantenimiento periódico de las bisagras, aplicando aceite lubricante una vez al año para evitar el desgaste y el óxido. Además, si vives en una zona con cambios de humedad significativos, es aconsejable barnizar los bordes de las puertas para proteger la madera de la dilatación y la contracción.

En definitiva, tener una puerta que roza o no cierra bien puede parecer un problema molesto, pero siguiendo estos sencillos pasos podrás solucionarlo tú mismo sin necesidad de ayuda profesional. Sin embargo, si después de intentar estos métodos el problema persiste o si la puerta está visiblemente deformada, puede que sea necesario reemplazar la puerta o ajustar el marco, en cuyo caso te recomendamos contactar con un profesional.

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