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El radiador no calienta


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El radiador no calienta

Si el radiador no calienta tal vez tengas que purgarlo

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Lectura informativa
El radiador no calienta

¡Radiadores que no calientan bien! Causas y cómo purgarlos fácilmente

El invierno llega y, con él, el momento de encender la calefacción. Pero, después de meses sin usarlos, te das cuenta de que los radiadores no calientan como deberían. Notas que están fríos en la parte superior y calientes en la inferior, o incluso escuchas ruidos extraños, como burbujeos o gorgoteos. Esto no solo afecta al confort de tu hogar, sino que también puede aumentar el consumo energético, ya que el sistema de calefacción tiene que trabajar más para mantener una temperatura adecuada. En Deservicio, sabemos lo frustrante que puede ser enfrentarse a este problema, pero la buena noticia es que la solución es más sencilla de lo que parece: solo necesitas purgar los radiadores.

¿Por qué mi radiador no calienta?

El problema de los radiadores que no calientan bien suele estar causado por acumulación de aire en el sistema de calefacción. Con el tiempo, las tuberías y los radiadores acumulan pequeñas burbujas de aire que se quedan atrapadas en el interior. Este aire impide que el agua caliente circule correctamente, haciendo que algunas partes del radiador queden frías mientras que otras se calientan en exceso. Además, las burbujas de aire son las responsables de esos ruidos molestos que escuchas cuando la calefacción está en marcha.

Pero, ¿por qué se acumula aire en los radiadores? Esto puede ocurrir por varias razones. Una de las más comunes es el llenado del sistema de calefacción. Cuando se realiza un mantenimiento o se recarga el agua en la caldera, es normal que se introduzca algo de aire en el circuito. También puede ocurrir si ha habido una fuga o si el sistema ha estado apagado durante mucho tiempo, ya que los cambios de presión pueden generar burbujas de aire. Sea cual sea la causa, el resultado es el mismo: un radiador que no calienta de manera uniforme y un sistema de calefacción que trabaja más de lo necesario.

Entonces, ¿cómo purgo un radiador?

Afortunadamente, purgar los radiadores es un proceso sencillo que puedes hacer tú mismo sin necesidad de herramientas complicadas. Todo lo que necesitas es una llave de purga y un recipiente para recoger el agua que salga durante el proceso. Si no tienes una llave de purga, puedes encontrarla en cualquier tienda de bricolaje o ferretería por un precio muy económico.

Antes de comenzar, asegúrate de que la calefacción esté apagada y que los radiadores esten fríos. Esto es importante por dos razones: en primer lugar, para evitar quemaduras al manipular el radiador, y en segundo lugar, porque si el sistema está en funcionamiento, el agua y el aire estarán en movimiento, dificultando el proceso de purga.

Una vez apagada la calefacción, localiza el purgador del radiador. Este se encuentra en la parte superior del radiador, generalmente en un lateral. Coloca el recipiente justo debajo del purgador para recoger el agua que pueda salir. Inserta la llave de purga y gírala lentamente en sentido contrario a las agujas del reloj. Notarás que empieza a salir aire con un sonido silbante. Esto es normal, ya que el aire atrapado está siendo expulsado del radiador.

Cuando el aire haya salido por completo, empezará a salir agua. En ese momento, vuelve a cerrar el purgador girando la llave en el sentido de las agujas del reloj. Asegúrate de apretarlo bien para evitar fugas. Repite este proceso en todos los radiadores de tu hogar, comenzando por el que esté más cerca de la caldera y continuando en orden hacia los más lejanos.

Una vez hayas purgado todos los radiadores, enciende la calefacción y verifica si ahora calientan de manera uniforme. Si notas que alguno sigue frío en la parte superior, puede que necesite una segunda purga. Además, al liberar el aire acumulado, el nivel de agua en la caldera puede haber bajado, por lo que es importante comprobar la presión del sistema. Esta suele estar indicada en un manómetro en la caldera y debería estar entre 1 y 1,5 bares cuando el sistema está frío. Si la presión es demasiado baja, rellena el agua siguiendo las instrucciones del fabricante.

Si después de purgar los radiadores y ajustar la presión de la caldera sigues teniendo problemas, es posible que haya una obstrucción en el sistema o que la bomba de circulación no esté funcionando correctamente. En ese caso, es recomendable contactar con un profesional para que revise el sistema y evite daños mayores.

Puedes prevenirlo

Para evitar futuros problemas, es aconsejable purgar los radiadores al menos una vez al año, preferiblemente al inicio de la temporada de invierno, antes de encender la calefacción por primera vez. También es recomendable hacerlo si escuchas ruidos extraños o notas que algún radiador no calienta de manera uniforme.

En definitiva, purgar los radiadores es una tarea sencilla y rápida que no requiere experiencia en fontanería y que puede ahorrarte dinero en la factura de la calefacción, ya que el sistema funcionará de manera más eficiente. Además, al eliminar el aire acumulado, evitarás ruidos molestos y garantizarás una temperatura uniforme en tu hogar.

Si sigues estos pasos, tus radiadores volverán a calentar como el primer día. Sin embargo, si no te sientes seguro o prefieres dejarlo en manos de un profesional, deja que Deservicio lo busque. Estamos aquí para ayudarte con el mantenimiento de tu hogar de manera rápida y eficiente.

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